"Yo no intercambio mi camiseta con asesinos", fue la explicación clara y contundente que el delantero portugués dio al rechazar la oferta.
Al inicio del juego, Ronaldo saludó de manera normal a los jugadores del equipo contrario, sin embargo, al finalizar el encuentro desistió de la acción que acostumbran la mayoría de los jugadores de intercambiar la camiseta porque explicó que jamás podría ponerse una camiseta con las insignias del estado de Israel.
El comportamiento de Cristiano Ronaldo, también mediocampista del Real Madrid, se debe a su interés y simpatía por los niños palestinos, ya que les ha donado al rededor de 1.5 millones de dólares y su "Bota de Oro" para ayudar y mejorar las escuelas de Gaza.
El jugado y la causa palestina
El delantero portugués del Real Madrid, Cristiano Ronaldo, es un icono a nivel mundial y un ejemplo a seguir para muchos niños. El jugador demuestra día a día su calidad humana abanderando muchas causas. Ahora sabemos también que está comprometido con la causa palestina, según ha dado a conocer la web Stop the war coalition.
Hace unos meses el astro luso donó 1.5 millones de euros a los niños palestinos de Gaza y subastó la Bota de Oro que logró en 2012, con el objetivo de recaudar dinero para las escuelas de Gaza.
El compromiso de Cristiano con los niños palestinos es tan fuerte que el pasado viernes el jugador del Real Madrid no quiso cambiar su dorsal con ningún jugador hebreo al término del encuentro que la selección de Portugal disputó frente a Israel en Tel Aviv.
El delantero fue nombrado recientemente Embajador Global de Save the Children para 2013, con la misión de combatir el hambre y la obesidad infantil así como la de promover el ejercicio y una alimentación sana.
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Masacre
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Campaña contra la tortura
Basta de Balas
Basta de Balas
sábado, 16 de agosto de 2014
jueves, 14 de agosto de 2014
un llamado al presidente Nicolas Maduro
El futbolista, Cristiano Ronaldo, se negó a intercambiar su playera con jugadores israelíes cuando se enfrentaron en un juego amistoso cerca a Tel Aviv. Ver el vídeo.
Denuncian presunta corrupción en distribución de bombonas de Pdvsa Gas Comunal
Las denuncias por las fallas en la distribución de gas doméstico continúan inundando las redes sociales, esta vez desde la ciudad de Maracay nos llega la queja de unos usuarios, que aseguran que los trabajadores del servicio de gas presuntamente especulan con el precio de las bombonas y juegan con la necesidad del pueblo.
La táctica consiste en que no aceptan el encargo de las bombonas en las oficinas de las distribuidoras sino que mandan a los usuarios a “cazar el camión” en la zona de residencia.
Sin embargo, una vez pasa el camión por la zona, los trabajadores del camión no venden a quien no haya hecho el pedido a la oficina de la distribuidora. El despachador del camión solo vende por cantidades y con un sobreprecio por bombona, es decir, que si un cilindro está regulado en 10 bolívares la venden en 50 bolívares.
los denunciantes aseguran que se ha comunicado en varias oportunidades con el supervisor de la compañía de distribución, que pertenece a Pdvsa Gas Comunal pero que no ha recibido respuesta.
El llamado es a que la Institución encargada de la distribución del gas, tome cartas en el asunto y no permitan que casos como éste sigan ocurriendo. ¡Ya basta de jugar con el Pueblo! donde esta la soberania energetica ¿por que? no atiende con mas eficacias como lo promulga en toda sus alocuciones el comandante Maduro eficiencia o nada
La táctica consiste en que no aceptan el encargo de las bombonas en las oficinas de las distribuidoras sino que mandan a los usuarios a “cazar el camión” en la zona de residencia.
Sin embargo, una vez pasa el camión por la zona, los trabajadores del camión no venden a quien no haya hecho el pedido a la oficina de la distribuidora. El despachador del camión solo vende por cantidades y con un sobreprecio por bombona, es decir, que si un cilindro está regulado en 10 bolívares la venden en 50 bolívares.
los denunciantes aseguran que se ha comunicado en varias oportunidades con el supervisor de la compañía de distribución, que pertenece a Pdvsa Gas Comunal pero que no ha recibido respuesta.
El llamado es a que la Institución encargada de la distribución del gas, tome cartas en el asunto y no permitan que casos como éste sigan ocurriendo. ¡Ya basta de jugar con el Pueblo! donde esta la soberania energetica ¿por que? no atiende con mas eficacias como lo promulga en toda sus alocuciones el comandante Maduro eficiencia o nada
miércoles, 13 de agosto de 2014
Espoir Chiapas - Esperanza Chiapas: Transcripcion conferencia de prensa EZLN
Espoir Chiapas - Esperanza Chiapas: Transcripcion conferencia de prensa EZLN: Transcripción de la Conferencia de prensa del EZLN con Medios Libres, autónomos, alternativos o como se llamen, del 10 de agosto del 2014...
lunes, 11 de agosto de 2014
No es el precio de la gasolina, es la especulación incontrolable
Por: Alberto Morán | | Versión para imprimir
Quién no puede estar de acuerdo con que se suba el precio de la gasolina; ese carburante en el país prácticamente no vale nada, se regala, es mayor el gasto en propinas para la gente encargada de cuidar autos en los estacionamientos que equipar el carro; mejor dicho, con lo que cuesta una caja de cerveza fría sin la bolsa de hielo se le puede llenar el tanque a seis o siete vehículos con capacidad de 60 litros cada uno, esto por no colocar el ejemplo que siempre se menciona cada vez que se habla de ese aumento: una botellita de agua de 200 cc es diez veces más cara que un litro de combustible.
Pero ese no es el problema, el problema es el siguiente: nunca en este país –desde que, por lo menos, yo tengo uso de razón- se ha aumentado ese derivado del petróleo sin que, en consecuencia, se haya producido un encarecimiento general de los precios que afecta directamente y en mucha mayor proporción el bolsillo de la población, y actualmente imagino que no será la excepción.
No hay un solo hecho que me lleve a pensar lo contrario; desde que se metieron con el precio del dólar lo que vemos en la calle es una especulación abierta y descarad sin ningún control, tanto que más bien lo que pareciera existir es un desafío permanente por parte de los comerciantes al Gobierno nacional.
Ahora bien, al aumentar la gasolina, el sector transporte, por un lado planteará un alza del pasaje y, por otro del flete de los alimentos; en tal sentido, la gente tendrá un mayor gasto para desplazarse en los buses y autos por puestos, mientras los comerciantes pagarán más caro el traslado de su mercancía e incrementarán el precio de sus productos, y la gente sufrirá los efectos porque nuestro sueldo mínimo ya no da para más. Desde hace rato se lo tragó de manera impune la inflación y la especulación.
A los transportistas les propondrán que les venderán a través de cooperativas o cualquier otra figura jurídica cauchos, baterías y repuestos baratos, para que no hagan ningún incremento, pero ese negocio nunca funciona, se lo come la corrupción. Y en medio de las discusiones que acarrea esta medida, los precios se disparan. Y después todo se olvida y no pasa nada.
En lo que a mí respecta estoy consciente de la guerra económica y las guarimbas, para derrocar el presidente obrero Nicolás Maduro, pero, lamentablemente, hay que decir que al Gobierno revolucionario no se le ve capacidad para meter en cintura a esos especuladores que mantienen agobiado al pueblo.
El presidente Maduro firmó los precios justos con varias empresas en cadena nacional y vayan a comprar medicinas, un par de zapatos, un remplazo de vehículo, un artículo ferretero, un aire acondicionado, cualquier electrodoméstico o algún repuesto o equipo de computación, es imposible obtener, sobre todo, si se gana salario mínimo.
La Sundde pide a la población que denuncie, que diga quiénes son los ladrones y no sé por qué ni para qué, porque en las calles del país los buhoneros, contrabandistas, bachaqueros o como se les quiera llamar, revenden los productos regulados al precio que les da la gana. Y tampoco ocurre nada.
Creo que como dice Alí Rodríguez Araque, el principal problema del país es el económico y yo opino que en lugar de un debate nacional acerca del incremento de la gasolina sobre el que pienso la mayoría de la población está de acuerdo, lo que hay es que buscar mecanismos, según la cual, los especuladores respeten y cumplan con las medidas que toma el Gobierno revolucionario en función de beneficiar a las personas de menos recursos.
Pero ese no es el problema, el problema es el siguiente: nunca en este país –desde que, por lo menos, yo tengo uso de razón- se ha aumentado ese derivado del petróleo sin que, en consecuencia, se haya producido un encarecimiento general de los precios que afecta directamente y en mucha mayor proporción el bolsillo de la población, y actualmente imagino que no será la excepción.
No hay un solo hecho que me lleve a pensar lo contrario; desde que se metieron con el precio del dólar lo que vemos en la calle es una especulación abierta y descarad sin ningún control, tanto que más bien lo que pareciera existir es un desafío permanente por parte de los comerciantes al Gobierno nacional.
Ahora bien, al aumentar la gasolina, el sector transporte, por un lado planteará un alza del pasaje y, por otro del flete de los alimentos; en tal sentido, la gente tendrá un mayor gasto para desplazarse en los buses y autos por puestos, mientras los comerciantes pagarán más caro el traslado de su mercancía e incrementarán el precio de sus productos, y la gente sufrirá los efectos porque nuestro sueldo mínimo ya no da para más. Desde hace rato se lo tragó de manera impune la inflación y la especulación.
A los transportistas les propondrán que les venderán a través de cooperativas o cualquier otra figura jurídica cauchos, baterías y repuestos baratos, para que no hagan ningún incremento, pero ese negocio nunca funciona, se lo come la corrupción. Y en medio de las discusiones que acarrea esta medida, los precios se disparan. Y después todo se olvida y no pasa nada.
En lo que a mí respecta estoy consciente de la guerra económica y las guarimbas, para derrocar el presidente obrero Nicolás Maduro, pero, lamentablemente, hay que decir que al Gobierno revolucionario no se le ve capacidad para meter en cintura a esos especuladores que mantienen agobiado al pueblo.
El presidente Maduro firmó los precios justos con varias empresas en cadena nacional y vayan a comprar medicinas, un par de zapatos, un remplazo de vehículo, un artículo ferretero, un aire acondicionado, cualquier electrodoméstico o algún repuesto o equipo de computación, es imposible obtener, sobre todo, si se gana salario mínimo.
La Sundde pide a la población que denuncie, que diga quiénes son los ladrones y no sé por qué ni para qué, porque en las calles del país los buhoneros, contrabandistas, bachaqueros o como se les quiera llamar, revenden los productos regulados al precio que les da la gana. Y tampoco ocurre nada.
Creo que como dice Alí Rodríguez Araque, el principal problema del país es el económico y yo opino que en lugar de un debate nacional acerca del incremento de la gasolina sobre el que pienso la mayoría de la población está de acuerdo, lo que hay es que buscar mecanismos, según la cual, los especuladores respeten y cumplan con las medidas que toma el Gobierno revolucionario en función de beneficiar a las personas de menos recursos.
jueves, 31 de julio de 2014
Cantaura: 31 años de una masacre contra los sueños de inclusión y justicia social
Cantaura: 31 años de una masacre contra los sueños de inclusión y justicia social
Correo del Orinoco
Esta masacre ocurrió en una Venezuela donde la izquierda era perseguida, torturada, desaparecida y asesinada por los organismos de seguridad del Estado
5:30 de la mañana. En su ocaso estaba aquella madrugada del lunes 04 de octubre de 1982 en los matorrales de Los Changurriales, en Cantaura. Un tarro de café se colaba y unas arepas se cocían en el fogón en el campamento del frente revolucionario Américo Silva. Era la antesala de un congreso ideológico que sostendrían 40 de sus miembros, si no hubiesen caído del cielo 17 bombas de 250 libras lanzadas por aviones Canberra y Bronco de la Fuerza Aérea Venezolana. Todo salió volando por los aires. Estaba en marcha el exterminio como política de Estado.
Se trataba de la política de “pacificación” del gobierno copeyano de Luis Herrera Campins para callar a las personas que luchaban por una Venezuela de justicia y de inclusión social. El asesinato era parte de este plan que, sin ningún tapujo, se había anunciado en la prensa en agosto de ese mismo año: “Tienen que entregarse o morir”, titulaba el encabezado del periódico El Mundo, que citaba la advertencia que le hacía el Ministerio de Relaciones Interiores de la época a los grupos guerrilleros asentados en el oriente del país.
Y así fue. A los minutos de haber caído las bombas en Los Changurriales de Cantaura se disparó a mansalva en un ataque aéreo contra los 41 revolucionarios. No conforme con eso, por tierra 1.500 efectivos entre Ejército, Guardia Nacional y la Disip hicieron un cerco en la zona, con órdenes expresas de rematar y aniquilar a cualquier sobreviviente.
Luego de los cohetes y la metralla del ataque aéreo, según relata el periodista Alexis Rosas en su libro La Masacre de Cantaura, se reanudó el tiroteo a mansalva en tierra, por tres flancos y sin llamado a la rendición. Aquellos que quedaron heridos fueron acribillados a sangre fría por un comando de la Disip, dirigido por Henry López Sisco, quien en 1988 participó en la llamada masacre de El Amparo, ocurrida durante los últimos meses del gobierno de Jaime Lusinchi.
Aún después de que cayeran casi todos muertos, continuó la lluvia de disparos. Fueron rematados despiadadamente. Los cadáveres, exhumados luego de haber sido enterrados en una fosa común por las autoridades, evidenciaron la saña del ataque. Los cuerpos estaban desmembrados, con heridas de bombas en las extremidades, múltiples impactos de bala, y 14 de ellos mostraron marcas de ajusticiamiento, con tiros en la nuca o en la cabeza.
En ese momento, antes de ser asesinados, el “pecado” cometido por este frente revolucionario fue reunirse para analizar el acontecer político y social del país y delinear una propuesta política de inclusión, justicia social y participación real del pueblo en un país gobernado en ese entonces por el partido demócrata cristiano Copei.
“Allí murieron camaradas revolucionarios y bolivarianos que se dieron a la tarea de alfabetizar a los campesinos y a los obreros. Sólo portaban un pensamientos político por una Venezuela mejor”, recuerda Nayive Rincón, sobrina de Roberto “El Catire” Rincón Cabrera, jefe del Frente, en una declaración publicada en el blog Cantaura Vive.
Las investigaciones posteriores revelaron que la orden del gobierno de Campins fue arrasar con los “subversivos” (la forma que eran denominados para criminalizarlos) y aniquilar definitivamente “la amenaza” que representaba ese frente de jóvenes para el país.
Esta masacre ocurrió en una Venezuela donde la izquierda era perseguida, torturada, desaparecida y asesinada por los organismos de seguridad del Estado.
Paralelo a la masacre, alrededor de 300 dirigentes del área estudiantil, vecina o sindical fueron enjuiciados “y a otros nos cazaban para ser asesinados o encarcelados”, recuerda el dirigente Robin Rodríguez en un artículo publicado en el portal Aporrea.
La masacre de Cantaura no fue un hecho aislado en Venezuela. Después del derrocamiento de Salvador Allender, en Chile, (1973), los gobiernos de derecha en el cono sur aplicaron una política de exterminio de la izquierda. Eran un plan que obedecía a un esquema represivo que los Estados Unidos distribuyó en todo el continente, como parte de su política exterior destinada a defender lo que consideraba sus “intereses”.
¿QUIÉNES ERAN?
De ese ataque militar, cerca de Cantaura, 23 de los 41 jóvenes revolucionarios fueron asesinados. El frente había tomado las armas en Venezuela como una forma de lucha ante la fuerte represión que se desató en el país una vez firmado el Pacto de Punto Fijo.
“Sólo un pequeño grupo de guerrilleros pudo romper el cerco militar y salir por la llanura de la Mesa de Guanipa, al mando de Alejandro Velásquez Guerra, testigo de excepción para la reconstrucción de la masacre”, recordó recientemente en un artículo el diputado Fernando Soto Rojas.
Los fallecidos en este hecho fueron: Sor Fany Alfonzo, Diego Alfredo Carrasquel, Eusebio Martel Daza, Carmen Rosa García, Beatriz del Carmen Jiménez, María Estévez, Emperatriz Guzmán, Jorge Luis Becerra, Mauricio Tejada, Luis José Gómez, Julio César Farías, Roberto Rincón, Nelson Pacín, Enrique José Márquez y José Miguel Núñez.
También murieron Rubén Alfredo Castro, Baudilio Valdemar, Antonio María Echegarreta, José Isidro Zerpa, Carlos Hernández Anzola, Ildemar Lorenzo, Carlos Alberto Zambrano y Eumenidis Gutiérrez.
En su mayoría eran estudiantes universitarios, obreros, maestras, sociólogos. Gente del pueblo. Tenían entre 18 y 30 años. Y además durante el ataque “ninguno de ellos estaba armado”, confirmó Albenis Urdaneta, miembro del Frente- que se salvó porque estaba fuera del campamento durante el ataque-, en declaraciones publicadas en 2007 por el diario Antorcha de Anzoátegui.
En esta matanza también se cuenta el fusilamiento de seis cocineras, que aunque estaban lejos de la zona, fueron ajusticiadas por el Ejército, de acuerdo a la denuncia del ex diputado de la época, Héctor Pérez Marcano, quien explicó en ese entonces que estas mujeres no guardaban relación con el pleno revolucionario.
Pese a que solamente estaban cocinando para los asistentes de la reunión, las mujeres fueron capturadas vivas “y un pelotón de los cazadores del Ejército las reunió y luego las fusiló”, contó Pérez en declaraciones recogidas por el libro de la Defensoría del Pueblo: Violación sistemática de los Derechos Humanos en Venezuela (1958-1998).
Igual de implacable como era el Ejército de ese momento, la prensa hace 31 años no tuvo ninguna contemplación frente al suceso. El tratamiento informativo banalizó la matanza de los grupos insurgentes. Desde “bandoleros” hasta “criminales” eran los adjetivos que usaron las empresas de comunicación al referirse a los asesinados de esta emboscada militar.
El gobierno de Campins llegó a calificar la masacre como un “encuentro armado”, sin embargo, las exhumaciones de los cadáveres demostraron que la mayoría de las víctimas fueron ajusticiadas, sus cuerpos tenían signos de tortura y tiros de gracia en el cráneo.
Para ese entonces fue solicitada una investigación al hoy extinto Congreso Nacional y a la Fiscalía General de la República, pero toda la información siempre se mantuvo archivada.
SACADO DEL OLVIDO
Esta masacre fue ocultada, silenciada y desvirtuada durante los 40 años de gobiernos de Acción Democrática y Copei. Fue con la Revolución Bolivariana cuando la Fiscalía retomó el caso.
En los últimos años han exhumado 18 cuerpos en Caracas, Barcelona, Anaco, Cumaná, La Guaira y Puerto Cabello, en los cuales han confirmado que la mayoría de las víctimas del ataque del 4 de octubre de 1982 fueron ajusticiados.
Además, en octubre de 2011, la Asamblea Nacional aprobó, con mayoría socialista, la Ley para Sancionar los Crímenes, Desapariciones, Torturas y Otras Violaciones de los Derechos Humanos por Razones Políticas en el Periodo 1958-1998.
Con esta ley fue creada una comisión especial que está encargada de esclarecer este y otros casos de masacre y violaciones de Derechos Humanos en los gobiernos de la Cuarta República.
“Los gobiernos de la Cuarta República utilizaron la muerte como expresión de la democracia y la tortura como método de paz”, resumió en 2009 sobre este hecho el diputado y dirigente campesino Braulio Álvarez.
Mientras avanzan las investigaciones, por el caso, el Ministerio Público imputó a Ismael Antonio Guzmán, ex comandante del Batallón de Cazadores del Ejército “Coronel, Vicente Campo Elías N° 63″, encargado de la matanza.
También por este mismo hecho, se encuentran imputados el ex director general de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), Remberto Uzcátegui, así como el ex director de Inteligencia de ese extinto organismo, José Domínguez Yépez.
A 31 años de este hecho, se realizará un homenaje a los caídos en los mismos Changurriales, cerca de Cantaura, este viernes en la tarde y el sábado, a partir de las 9:30 de la mañana.
“Para los que de sangre salpicaron la patria, pido castigo. Para el traidor que ascendió sobre el crimen, pido castigo. Para el verdugo que mandó esta muerte, pido castigo. No quiero que me den la mano empapada con nuestra sangre”, publicó en la convocatoria para este acto Fernando Soto Rojas, citando un poema del chileno Pablo Neruda.
Se trataba de la política de “pacificación” del gobierno copeyano de Luis Herrera Campins para callar a las personas que luchaban por una Venezuela de justicia y de inclusión social. El asesinato era parte de este plan que, sin ningún tapujo, se había anunciado en la prensa en agosto de ese mismo año: “Tienen que entregarse o morir”, titulaba el encabezado del periódico El Mundo, que citaba la advertencia que le hacía el Ministerio de Relaciones Interiores de la época a los grupos guerrilleros asentados en el oriente del país.
Y así fue. A los minutos de haber caído las bombas en Los Changurriales de Cantaura se disparó a mansalva en un ataque aéreo contra los 41 revolucionarios. No conforme con eso, por tierra 1.500 efectivos entre Ejército, Guardia Nacional y la Disip hicieron un cerco en la zona, con órdenes expresas de rematar y aniquilar a cualquier sobreviviente.
Luego de los cohetes y la metralla del ataque aéreo, según relata el periodista Alexis Rosas en su libro La Masacre de Cantaura, se reanudó el tiroteo a mansalva en tierra, por tres flancos y sin llamado a la rendición. Aquellos que quedaron heridos fueron acribillados a sangre fría por un comando de la Disip, dirigido por Henry López Sisco, quien en 1988 participó en la llamada masacre de El Amparo, ocurrida durante los últimos meses del gobierno de Jaime Lusinchi.
Aún después de que cayeran casi todos muertos, continuó la lluvia de disparos. Fueron rematados despiadadamente. Los cadáveres, exhumados luego de haber sido enterrados en una fosa común por las autoridades, evidenciaron la saña del ataque. Los cuerpos estaban desmembrados, con heridas de bombas en las extremidades, múltiples impactos de bala, y 14 de ellos mostraron marcas de ajusticiamiento, con tiros en la nuca o en la cabeza.
En ese momento, antes de ser asesinados, el “pecado” cometido por este frente revolucionario fue reunirse para analizar el acontecer político y social del país y delinear una propuesta política de inclusión, justicia social y participación real del pueblo en un país gobernado en ese entonces por el partido demócrata cristiano Copei.
“Allí murieron camaradas revolucionarios y bolivarianos que se dieron a la tarea de alfabetizar a los campesinos y a los obreros. Sólo portaban un pensamientos político por una Venezuela mejor”, recuerda Nayive Rincón, sobrina de Roberto “El Catire” Rincón Cabrera, jefe del Frente, en una declaración publicada en el blog Cantaura Vive.
Las investigaciones posteriores revelaron que la orden del gobierno de Campins fue arrasar con los “subversivos” (la forma que eran denominados para criminalizarlos) y aniquilar definitivamente “la amenaza” que representaba ese frente de jóvenes para el país.
Esta masacre ocurrió en una Venezuela donde la izquierda era perseguida, torturada, desaparecida y asesinada por los organismos de seguridad del Estado.
Paralelo a la masacre, alrededor de 300 dirigentes del área estudiantil, vecina o sindical fueron enjuiciados “y a otros nos cazaban para ser asesinados o encarcelados”, recuerda el dirigente Robin Rodríguez en un artículo publicado en el portal Aporrea.
La masacre de Cantaura no fue un hecho aislado en Venezuela. Después del derrocamiento de Salvador Allender, en Chile, (1973), los gobiernos de derecha en el cono sur aplicaron una política de exterminio de la izquierda. Eran un plan que obedecía a un esquema represivo que los Estados Unidos distribuyó en todo el continente, como parte de su política exterior destinada a defender lo que consideraba sus “intereses”.
¿QUIÉNES ERAN?
De ese ataque militar, cerca de Cantaura, 23 de los 41 jóvenes revolucionarios fueron asesinados. El frente había tomado las armas en Venezuela como una forma de lucha ante la fuerte represión que se desató en el país una vez firmado el Pacto de Punto Fijo.
“Sólo un pequeño grupo de guerrilleros pudo romper el cerco militar y salir por la llanura de la Mesa de Guanipa, al mando de Alejandro Velásquez Guerra, testigo de excepción para la reconstrucción de la masacre”, recordó recientemente en un artículo el diputado Fernando Soto Rojas.
Los fallecidos en este hecho fueron: Sor Fany Alfonzo, Diego Alfredo Carrasquel, Eusebio Martel Daza, Carmen Rosa García, Beatriz del Carmen Jiménez, María Estévez, Emperatriz Guzmán, Jorge Luis Becerra, Mauricio Tejada, Luis José Gómez, Julio César Farías, Roberto Rincón, Nelson Pacín, Enrique José Márquez y José Miguel Núñez.
También murieron Rubén Alfredo Castro, Baudilio Valdemar, Antonio María Echegarreta, José Isidro Zerpa, Carlos Hernández Anzola, Ildemar Lorenzo, Carlos Alberto Zambrano y Eumenidis Gutiérrez.
En su mayoría eran estudiantes universitarios, obreros, maestras, sociólogos. Gente del pueblo. Tenían entre 18 y 30 años. Y además durante el ataque “ninguno de ellos estaba armado”, confirmó Albenis Urdaneta, miembro del Frente- que se salvó porque estaba fuera del campamento durante el ataque-, en declaraciones publicadas en 2007 por el diario Antorcha de Anzoátegui.
En esta matanza también se cuenta el fusilamiento de seis cocineras, que aunque estaban lejos de la zona, fueron ajusticiadas por el Ejército, de acuerdo a la denuncia del ex diputado de la época, Héctor Pérez Marcano, quien explicó en ese entonces que estas mujeres no guardaban relación con el pleno revolucionario.
Pese a que solamente estaban cocinando para los asistentes de la reunión, las mujeres fueron capturadas vivas “y un pelotón de los cazadores del Ejército las reunió y luego las fusiló”, contó Pérez en declaraciones recogidas por el libro de la Defensoría del Pueblo: Violación sistemática de los Derechos Humanos en Venezuela (1958-1998).
Igual de implacable como era el Ejército de ese momento, la prensa hace 31 años no tuvo ninguna contemplación frente al suceso. El tratamiento informativo banalizó la matanza de los grupos insurgentes. Desde “bandoleros” hasta “criminales” eran los adjetivos que usaron las empresas de comunicación al referirse a los asesinados de esta emboscada militar.
El gobierno de Campins llegó a calificar la masacre como un “encuentro armado”, sin embargo, las exhumaciones de los cadáveres demostraron que la mayoría de las víctimas fueron ajusticiadas, sus cuerpos tenían signos de tortura y tiros de gracia en el cráneo.
Para ese entonces fue solicitada una investigación al hoy extinto Congreso Nacional y a la Fiscalía General de la República, pero toda la información siempre se mantuvo archivada.
SACADO DEL OLVIDO
Esta masacre fue ocultada, silenciada y desvirtuada durante los 40 años de gobiernos de Acción Democrática y Copei. Fue con la Revolución Bolivariana cuando la Fiscalía retomó el caso.
En los últimos años han exhumado 18 cuerpos en Caracas, Barcelona, Anaco, Cumaná, La Guaira y Puerto Cabello, en los cuales han confirmado que la mayoría de las víctimas del ataque del 4 de octubre de 1982 fueron ajusticiados.
Además, en octubre de 2011, la Asamblea Nacional aprobó, con mayoría socialista, la Ley para Sancionar los Crímenes, Desapariciones, Torturas y Otras Violaciones de los Derechos Humanos por Razones Políticas en el Periodo 1958-1998.
Con esta ley fue creada una comisión especial que está encargada de esclarecer este y otros casos de masacre y violaciones de Derechos Humanos en los gobiernos de la Cuarta República.
“Los gobiernos de la Cuarta República utilizaron la muerte como expresión de la democracia y la tortura como método de paz”, resumió en 2009 sobre este hecho el diputado y dirigente campesino Braulio Álvarez.
Mientras avanzan las investigaciones, por el caso, el Ministerio Público imputó a Ismael Antonio Guzmán, ex comandante del Batallón de Cazadores del Ejército “Coronel, Vicente Campo Elías N° 63″, encargado de la matanza.
También por este mismo hecho, se encuentran imputados el ex director general de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), Remberto Uzcátegui, así como el ex director de Inteligencia de ese extinto organismo, José Domínguez Yépez.
A 31 años de este hecho, se realizará un homenaje a los caídos en los mismos Changurriales, cerca de Cantaura, este viernes en la tarde y el sábado, a partir de las 9:30 de la mañana.
“Para los que de sangre salpicaron la patria, pido castigo. Para el traidor que ascendió sobre el crimen, pido castigo. Para el verdugo que mandó esta muerte, pido castigo. No quiero que me den la mano empapada con nuestra sangre”, publicó en la convocatoria para este acto Fernando Soto Rojas, citando un poema del chileno Pablo Neruda.
derechos humanos en Venezuela (en tiempos del Pérezjimenismo, el Puntofijismo y en la era bolivariana)
“El respeto al derecho ajeno es la paz”
Benito Juárez
“El uso de la tortura queda abolido perpetuamente”
Articulo 173 Constitución de 1811
1- Algunas precisiones históricas necesarias sobre el tema de los Derechos Humanos.
La humanidad tiene una existencia en el planeta Tierra por más de cien mil años, en función de su existencia y felicidad posible, pero en los últimos siete u ochos siglos, hubo una perversión histórica; se dio un excedente de bienes productivos con el desarrollo de la agricultura y unos vivos se apropiaron de esos excedentes, acumularon riquezas, desarrollaron la violencia y la guerra, se organizaron en clases sociales, construyeron ciudades y estados y apareció el sistema de la esclavitud de seres humanos, que duro aproximadamente cuatro mil años. Este sistema se agotó por diversas causas y surgió el feudalismo que duró mil años, aproximadamente, luego las propias contradicciones y vicios lo agotaron y surgió el capitalismo con su ley de máxima ganancia y la explotación de los trabajadores, su doctrina del mercantilismo y la esclavitud salarial y ahora con el neoliberalismo y el fascismo, el imperialismo Yanqui, sus socios europeos e israelitas, se ha llegado al límite de la explotación, discriminación y expoliación de la Humanidad y el Planeta, como lo observamos todos los días contra los pueblos de Palestina, Irak, Libia, Siria y en todas partes violando los Derechos Humanos.
Desde entonces hace siete siglos se inició la lucha por la libertad y la justicia y la lucha por los derechos humanos en medio de una estupidez, mentiras mediáticas y deformación de la historia, la realidad, la razón y la verdad en función de la guerra y el fascismo, para dominar el Mundo y esclavizarlo en función de una oligarquía mundial que se agrupa el club de Bilderberg.
En nuestro país, el cáncer del capitalismo nos llego en los barcos de Colón, en agosto de 1.498, por Macuro, costas del estado Sucre con la doctrina del mercantilismo.
Con la Cruz, la Espada, la Pólvora y los caballos, se dio el proceso de invasión, conquista y colonización Española. Resistimos durante tres siglos y ahí estuvo presente el tema de los derechos humanos y al final los vencimos en la sabana de Carabobo, en junio de 1821 y en Ayacucho, Perú en diciembre de 1824.
Desde 1830 se constituyó la cuarta república con el General Páez, los mantuanos, comerciantes y terratenientes que explotaban el Cacao, Café, Ganado, Oro, y Petróleo, ayer bajo el coloniaje Ingles, y en el siglo XX con el coloniaje Yanqui, donde se tuvo presente la tortura, el fusilamiento, la ahorca, la crueldad, la denigración de los sectores populares.
Con dos tipos de regímenes o de gobierno nos dominaron, a través de la dictadura militar o el régimen representativo burgués de AD y COPEI, con la complicidad del MAS en su última fase de agotamiento histórico y político del régimen puntofijista.
2- El capitalismo Venezolano y la cuarta república, el Perezjimenismo y el Puntofijismo y los derechos humanos
La verdad es que en el siglo XX el Gomecismo y el Puntofijismo nos condujeron al atraso, subdesarrollo, dependencia y sus consecuencias de pobreza y miseria, hacinamiento en ciudades y pueblos con sus manifestaciones de desempleo y perdida de la calidad de vida del Pueblo Venezolano.
Figuras significativas y héroes relevantes en tiempos del Gomecismo, Pió Tamayo. Pedro Pérez Delgado, General Roman Delgado Chalbaud, leer el libro del escritor José Rafael Pocaterra, “Memorias de un Venezolano de la decadencia”.
Y en el Puntofijismo que se autodefinía como regímenes democráticos y en donde la Constitución de 1961, fue sistemáticamente suspendida en sus derechos y garantías fundamentales con la consigna “disparar primero y averiguar después”, pese a que el artículo artículo 60, inciso 3, establecía lo siguiente:
“Nadie podrá ser incomunicado ni sometido a tortura ni a otros procedimientos que causen sufrimientos físicos o moral. Es punible todo atropello físico y moral inferido a personas sometidas a restricciones de su libertad”.
La lista es grande de desaparecidos, torturados, detenidos o masacrados que van desde las masacres de El Porteñazo, El Barcelonazo, El Amparo, Yumare, Cantaura, El Caracazo, hasta el asesinato de Fabricio Ojeda, Jorge Rodríguez y muchísimos más.
En la llamada Escuela de las Américas se prepararon los civiles y militares para la tortura y la muerte y se crearon los llamados teatros de operaciones antiguerrilleros (TO) al margen de la Constitución y de las leyes de República.
La verdad cierta es que el Gomecismo y el Perezjimenismo en cuanto a entrega de la soberanía del país, corrupción administrativa y represión popular fueron superados significativamente por el Puntofijismo y sobre todo en materia de violación de los derechos humanos. Todos los gobiernos tuvieron sus muertos y desaparecidos durante el periodo 1958-1998.
El Puntofijismo fue un régimen delictual y no democrático. La democracia es el gobierno del pueblo y no del capital. El capitalismo nunca fue ni es democrático, con la plusvalía no puede haber democracia ni mucho menos en la etapa actual del imperialismo como fase superior del capitalismo.
Existe toda una literatura de denuncias y de violación sistemática de los derechos humanos por parte del perezjimenismo y el puntofijismo.
Los libros “Memorias de un venezolano de la decadencia” de José Rafael Pocaterra señala la miseria del Gomecismo. La novela “Se Llamaba Guasina” de Abreu, El Libro Negro de José Agustín Catalá y la novela de Miguel Otero Silva “Cuando Quiero Llorar No Lloro” denuncian el autoritarismo de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y la violación sistemática de los derechos humanos.
Del Puntofijismo están las denuncias del Dr. José Vicente Rangel, de Díaz Surita e innumerables escritos, documentos y testimonios que están en los organismos del Estado. Sigue apareciendo una literatura testimonial de la época 1958-1998, que ahora es cuando se conocen.
3- Las circunstancia del mundo de hoy: Los derechos humanos y la Revolución Bolivariana.
Después de la Segunda Guerra Mundial se conformaron bloque de poder pero entraron en crisis. Se desploma el bloque soviético, se detiene el movimiento de liberación nacional en algunos continentes, se rompe la unipolaridad yanqui y el capitalismo a nivel global, se agudiza su crisis estructural que la observamos hoy en la vieja Europa y en los centros del capitalismo yanqui.
Los sectores banqueros, financieros y especulativos del capital transnacional han tomado la hegemonía del capitalismo en este siglo XXI y son violadores sistemáticos de los derechos humanos. La declaración universal de los derechos del hombre y del ciudadano han sido violados sistemáticamente por los gobiernos de los EE.UU, Europa Occidental e Israel.
Ellos se plantean controlar el mundo, desarrollar políticas neoliberales a fondo, evitar estallidos revolucionarios y desarrollar la guerra a través de la lucha armada para contener la rebeldía de los pueblos y de los estados independientes.
En ese contexto están: Venezuela, la Revolución Bolivariana, la Revolución Cubana y los países que integran el Alba y una relación democrática con los países de la América Latina y el Caribe que se unen con MERCOSUR, UNASUR Y la CELAC.
Nos corresponde como pueblo que somos, combatientes por la independencia y por la libertad luchar y sistematizar una nueva concepción sobre los derechos humanos. Los derechos individuales en el marco de la concepción liberal burguesa no es suficiente para defender a los pueblos hermanos; por eso los derechos humanos desde un enfoque crítico y reflexivo debemos hacerlo para abordar la realidad venezolana, latinoamericana y caribeña en un sentido integral.
Con un pensamiento crítico y una doctrina liberadora de los derechos humanos y cuestionar la hegemonía occidental que nos viene desde Europa, desde hace largo tiempo.
Los derechos humanos solo es posible defenderlos, conservarlos, y avanzar progresivamente con pueblos en revolución, así lo señala la experiencia histórica de los últimos siglos y ello pasa por tener vanguardias de pueblos que expresen o sinteticen la historia del pueblo, la lucha del pueblo, el programa del pueblo y las reivindicaciones sociales y políticas más sentidas del pueblo en una relación fraternal y solidaria de lucha de pueblo a pueblo.
En Venezuela, con la Revolución Bolivariana y el liderazgo del Comandante Chávez y asumiendo el contenido esencial de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, con las leyes del Poder Popular aprobadas por la Asamblea Nacional y por vía de la Ley Habilitante y sobre todo con el problema de politización y organización se ha avanzado y se está avanzando global e integralmente en materia de derechos humanos en todos los órdenes: social, cultural, ambiental, pero sobre todo políticamente en función de enfrentar, derrotar y liquidar históricamente “ la odiosa división de clases y colores“ como lo señaló Bolívar oportunamente.
Con la mercantilización de los seres humanos no puede haber derechos humanos verdaderos y debemos superar esa perversión, que señalamos al comienzo de esta exposición, para ser verdaderamente libres como el viento.
martes, 29 de julio de 2014
viñedo 1
Vecinos, de la zona sur de San Vicente especialmente, los habitantes del viñedo1
solicitan, al gobernador. Tareck El Aissami o al alcalde pedro bastidas, que se avoque a sus reclamos. Exigiendo sus derechos consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
solicitan, al gobernador. Tareck El Aissami o al alcalde pedro bastidas, que se avoque a sus reclamos. Exigiendo sus derechos consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
El Derecho a la Vivienda art. 82 CRBV
Art.20: derecho al desarrollo de la personalidad,
Art. 21: igualdad ante la ley y la no discriminación,
Art. 78: derecho a la ciudadanía plena y protección integral de acuerdo a los principios de Prioridad Absoluta e Interés Superior, promoviendo la progresiva incorporación a la ciudadanía activa.
Art. 83: la salud como derecho social fundamental y parte del derecho a la vida.
Art. 84: la creación por parte del Estado de un Sistema Público Nacional de Salud, regido por los principios de gratuidad, universalidad, equidad, integralidad, integración social y solidaridad, incorporando la participación social protagónica de la comunidad en todos los aspectos de la planificación de las políticas específicas.
Debido a tantos problemas que afectan el normal desenvolvimiento y la convivencia entre los pobladores. Del Viñedo I recuerdan que les prometieron la construcción de viviendas, dignas las cuales serían entregadas desde del 2011. Ofrecimiento que, al parecer, quedo en veremos, pues resulta que hoy en día existen más de 500 familias que sobreviven en un espacios de 6x8 = 48mts cuadrado para 6 o 8 familias. En cada rancho. Sin servicio públicos (aguas blancas, cloacas, electricidad aseo, .etc.) los cables por donde fluye la energía eléctrica están expuesto prácticamente en el suelo convirtiéndose en un peligro latente principalmente a los más vulnerable que son los niños, niñas y adolescentes de dicha comunidad. Afirman asimismo, que hubo una mesa de diálogo con los aspirantes a un techo propio y ésta no dio los resultados esperados. Es más de lo mismo. "Ya estamos cansados de la mentira y la demagogia barata de lo que se aplicaba en la IV República. Utilizan al pueblo sólo para los comicios electorales y después se olvidan de las promesas". los vecinas de El Viñedo I, se quejan de los servicios públicos. Las aguas del lago están llegando a la comunidad, el monte se traga los ranchos, abunda la proliferación de ratas, cucarachas y otros animales roedores. Los camiones del aseo urbano no pasan con regularidad por la comunidad recogiendo los escombros y desperdicios y la inseguridad es alarmante, Por todas estas razones, los habitantes de El Viñedo1, piden al gobernador. Tareck El Aissami o al alcalde pedro bastidas, este último se dedica a perseguir buhoneros para aplicarles sendas multas, quitarles beneficios que antes la alcaldía les había proporcionados. es el caso delos locales del edificio de la economía social de la calle Páez, mercados artesanales trabajadores de la avenida miranda y callejón Girardot recuperando puesto que sirve para conseguir el sustento familiar. Dejándolos a la intemperie mientras hace todas esas cosas con estos ciudadanos necesitados. deja en el olvido a una comunidad completa de más 500 de familias. ¡Qué diría el comandante eterno de esta desidia! Dios Que clase de socialismo es este
El Viñedo1 está cansado y quiere que se cumplan con hechos y no palabras. se hallan al borde del desespero ante los problemas de servicios públicos y la situación del lago. "Nos toman en cuenta cuando vienen las elecciones de alcaldes, gobernadores, asambleístas y las presidenciales. Nos ven como niños de pecho. Ya basta de tanta demagogia barata",
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